Cómo leer la factura de la luz, concepto a concepto
Entender su factura de la luz es el primer paso para saber si está pagando de más. Aunque cada comercializadora la presenta a su manera, todas incluyen los mismos conceptos. Se los explicamos uno por uno.
Datos del contrato
En la primera página encontrará el titular, la dirección del suministro, el CUPS (el código que identifica su punto de suministro), la tarifa de acceso (por ejemplo, 2.0TD), la potencia contratada y la fecha de fin de su contrato. Guarde el CUPS: lo necesitará para cualquier cambio.
Término de potencia
Es lo que paga por tener disponible la potencia contratada, aunque no la use. Se calcula multiplicando los kilovatios contratados por el precio por kW y día y por los días del periodo. Si su potencia está sobredimensionada, este concepto es el primero que sube de más.
Término de energía
Es la energía que ha consumido, en kilovatios hora, multiplicada por su precio. Con la tarifa 2.0TD se divide en tres periodos: punta, llano y valle, cada uno con su precio. Compruebe que los precios coinciden con los de su contrato.
Peajes y cargos
Son los costes regulados de transporte y distribución de la electricidad y otros costes del sistema. Los fija la administración y son iguales para todas las comercializadoras, aunque algunas los muestran por separado y otras los incluyen en el precio.
Impuestos y otros conceptos
- Impuesto especial sobre la electricidad: un porcentaje (el 5,11 %) sobre la potencia y la energía.
- Alquiler del contador: un importe pequeño y fijo que cobra la distribuidora, normalmente alrededor de 1 € al mes en un hogar.
- Financiación del bono social: una pequeña cantidad diaria con la que todos los consumidores financian el bono social.
- Servicios adicionales: mantenimientos o seguros contratados aparte. Revise si los necesita.
- IVA: se aplica sobre el total, con carácter general al 21 %.
Dónde se esconden los sobrecostes
- Una potencia contratada muy por encima de la que realmente usa.
- Precios de energía de un contrato antiguo o de una renovación automática.
- Servicios añadidos que no recuerda haber contratado.
- En empresas, recargos por energía reactiva o por excesos de potencia.
¿Prefiere que la revisemos nosotros?
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